11 de enero de 2021

LAS RECETAS DE JULIE

 

Julie Andrieu. Foto descargada de forocoches.


Los documentales de gastronomía están de moda. Lo que no esta de moda son los programas de gastronomía.

La desgracia es que los documentales de moda que puedes encontrar en las plataformas online, más que documentales parecen programas de investigación periodística. Programas en donde se pone en tela de juicio, se condena o se cuentan las truculentas triquiñuelas de sectores de la alimentación. Desde el engorde del ganado hasta el azúcar, pasando por las hamburguesas, el gluten o el aceite de palma.

Documentales a los que hay que añadir los "talent cook" de rigor. Celebritites, niños, aspirantes de todo tipo, forma, tamaño y color compitiendo por ser el próximo "talentoso" cocinero salido de las cocinas de tal o cual programa.

"Talent cook" que se han convertido en una especie de "Sálvame", copando la parrilla prime time y logrando lo que se proponen, entretener a la audiencia con la cocina. Tras acabar la emisión, la cocina solo ha sido el pretexto para entretener. Nada más, no hay alma. Y la cocina tiene alma.

Entre tanta morralla, destaca un discreto programa que es delicioso. Julie Andrieu recorre Francia acercándose al quesero, al hortelano, al ganadero, a los mercados, a las cocinas, a las personas. Se trata de "las recetas de Julie".

Un programa en donde se descubren recetas tradicionales Francesas, cocina de toda la vida, de los pueblos, de las casas, de las abuelas. Esas recetas que pasan de generación en generación. Donde los productores cuentan lo que cultivan, lo que crían. Como lo hacen y porque lo hacen.

Y como no podía acabar de otra manera todo finaliza con un banquete. Un banquete en donde todos comen, beben, disfrutan, aman lo que esta en el plato. Cada uno lleva su joya, lo que produce en forma de plato y lo comparten.

Julie y todo el equipo logran algo tan inusual como excepcional. Durante toda la duración del programa sientes que estas junto a todos los protagonistas de cada episodio. Estas en esa quesería viendo como se hace ese queso, manchándote de tierra al recolectar esa hortaliza desaparecida que se ha recuperado para una receta. Oliendo los vinos que se hacen para beberlos y gozarlos, además de para venderlos.

Un delicia de programa, que se disfruta, que te enseña, que tras finalizar la emisión, te hace pensar sobre lo que has visto, has aprendido. Y aunque parezca increíble te queda la sensación de haber degustado ese banquete final que cierra el programa.




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