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6 de mayo de 2012

RESTAURANTE EL EMBRUJO. SEMANA DEL PINCHO 2012.

La semana del pincho se ha acabado y quedan por compartir un par de sitios más. En este caso el Restaurante el embrujo, situado en la calle padre Calatayud 16-18 de Pamplona.
Trigera-AJO

EMBRU-guesa.
Primer pincho en una baldosa de pizarra negra, un espárrago triguero y un ajo en tempura acompañados de un vasito con una salsa de pimiento y un alioli montado hasta alcanzar la textura de una nata montada, para cerrar una alcachofa frita. El segundo una hamburguesa de ternera sobre pan de pasas, con cebolla confitada, bacon, queso y un toque dulce en forma de mermelada.

Con mucho el pincho más generoso de toda la semana, tanto en el caso del triguer-AJO, como en el caso de la EMBRU-guesa, no se escatima en cantidad y en calidad de los ingredientes. El ajo y el triguero perfectamente ejecutados (como habitualmente nos tiene acostumbrados Pablo Cadena) y el vasito de salsas jugando con las texturas. Cocina tradicional con toques de vanguardia como es la línea del embrujo. En el caso de la EMBRU-guesa, para mi gusto pecaba de dulce y tapaba lo sabroso de la combinación ternera-bacon-queso. Buen sitio, donde no arrepentirse de la visita.

Nota: Pedir que os enseñen la carta y los menús o bien verlos por vosotros mismos en la puerta, os quedareis sorprendidos de la relación calidad-precio.

RESTAURANTE EL MERCA'O. SEMANA DEL PINCHO 2012.

Para finalizar con la semana del pincho de este año van el resto de locales que he visitado, el Restaurante el Merca'o situado en la calle Tafalla 5-7 en una de las esquinas del mercado del II ensanche de Pamplona.
Maceta con flor de chipirón
El langostino capuchino
Los dos pinchos en bajo plato de pizarra negra, ¿que raro?. El primero en una fuente de cristal con tres capas diferenciadas que simulan un tiesto, una capa de salsa de chipirón, otra de gelatina de tomate y cerrando una tierra de tinta y, a modo de planta un chipirón con los tentaculos hacia arriba y unas hojas de escarola para completar. El segundo una salsa de langostino coronada por una espuma, encerrando un ravioli en el interior del liquido, simulando todo el conjunto un café.

Es fundamental señalar que la atención fue excepcional, ni por exceso pudiéndonos sentir abrumados, ni por defecto (que en Pamplona no suele ser tan extraño), local premiado por el servicio que perfectamente podría repetir, ya que mantiene las mismas cotas de calidad en la barra.

Apuesta muy arriesgada y que problamente no deje indiferente a nadie, tanto en el tiesto de calamar como en el capuchino de langostino. Una oferta difícil de entender para algunos paladares y que dado los tiempos que corren más todavía. Me encanto el capuchino por lo original y lo sabroso, quizás la presentación no es tan preciosista como otros pero, es lo que sucede al apostar por algo así. A mi parecer era visita obligada, controvertida pero obligada.