12 de mayo de 2013

LEGARIS ROBLE 2011.



Hace un año en una comida con amigos nos dejamos recomendar, queríamos un vino afrutado, con matices pero sin mucha madera, algo fresco para disfrutar y, tras elegir otro, el sumiller nos señalo Legaris crianza acertando plenamente (no recuerdo la añada).

Ya eran varias las ocasiones en las que había pasado por delante del Legaris roble, sin encontrar oportunidad para coger una botella de la estantería y llevarla a casa. Es un vino que esta en la mayoría de las de las grandes superficies, con el riesgo que supone para la bodega que lo hayan tratado mal en su transporte y conservación, no dando para nada la talla, sin corresponderse con la realidad de lo que pretende el bodeguero.

Tras verlo en una estantería, oscura y apartada del mundanal ruido, con un poquito de polvo sobre sus hombros en la botella, ha sido hoy el día que me animado a catarlo. Un vino goloso (lo justo), con un punto de amargor, mucha fruta y un poco ácido, y un poquito de madera. Mejor que muchos de los crianzas que he tomado últimamente y estamos ante un tinto roble.

Vamos que me ha gustado por los 7,13€ que he pagado. Ha sabiendas que los sabios de los caldos, puedan ponerme de todos los colores, formas y tamaños. No es mi intención desdecir a nadie, ni sentar cátedra, pero si contar esos vinos que me han sabido buenos y los he disfrutado, que para eso los elaboran.


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