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11 de junio de 2015

MARTIN BERDUGO CRIANZA 2010



¡Marchando dos cajitas para la bodega!







En esto de los vinos se puede invertir, no como una inversión financiera al uso. Que también. Para ello están determinadas referencias de añadas míticas. No es el caso de Martín Berdugo Crianza 2010. Un vino eminentemente Mediterráneo, oscuro, frutal y carnoso; así que dado los tiempos que corren el disfrute lo tienes garantizado.

No se si tienes bodega, aquí el que escribe tampoco. En mi caso un trastero convenientemente acondicionado en humedad y temperatura por leales amigos que saben de menesteres técnicos, hace las veces de bodega. Y como buena bodega de vez en cuando hay que invertir en ella, e invertir no es una cuestión baladí. Dos o tres cajitas de vino comprado y guardado celosamente para que termine de evolucionar en botella, puede convertirse en todo un fiasco cuando al quitar el primero de los corchos de la inversión, descubres que te has equivocado. Para ello hay un par de normas básicas y una de ellas es que encontremos algo de acidez en “la inversión” y, como no que el disfrute a futuro este asegurado.

En esto segundo este vino cumple con creces, con una relación calidad/precio/placer incuestionable. Es un vino de capa alta, con una lágrima muy pronunciada y con un profundo aroma en nariz a mora. Y me puedes decir que soy un poco especial o raro, pero el día de su cata, en nariz la sensación era la misma que, cuando al hacer una buena chuletonada, entras en la cocina, respiras ese olor “carnoso” y, salivas. Si a eso le sumamos que es bastante goloso y los aromas que aporta la madera que tanto gustan por Ribera del Duero, están pero no son, tienes ante ti un ribera diferente como pregona la bodega Martín Berdugo.

Y lo mejor es al final cuando, descubres que le queda recorrido, que dentro de dos o tres añitos en botella promete perder cierto punto nervioso para aplacarse. Es el momento de preguntar el precio y descubrir que una o dos cajitas pasarán a convertirse en inversión y engrosar la colección de la bodega.



15 de mayo de 2015

ALIDIS CRIANZA 2009


Un vino para los que dicen

"no me des tinto que soy de blancos"






Esta vez voy con un vino tinto con denominación de origen Ribera del Duero, de 2009. Alidis Crianza de bodegas Mambrilla.

Pero antes de arrancar con el vino en cuestión, me vas a permitir que plantee un pensamiento en voz alta que, me sirva para contar las sensaciones que este vino transmite.


Ya sabes que no soy aficionado ni defensor de, realizar catas técnicas, ya lo has podido leer en entradas anteriores.


Últimamente tengo la sensación de que los vinos tintos de por aquí, los de sin salir al extranjero, son muy alcohólicos por, "las exigencias del mercado".


No solo este Alidis que si mal no recuerdo rondaba los 14º, sino que la mayoría hacen gala de graduaciones que apuntan a lo alto.


Quizás los que saben mucho de esto de los vinos y, no es mi caso (solo se de los vinos que bebo), vean una graduación alta como un defecto. Defectos como que un vino sea exageradamente frutal o, que los aromas aportados por las cubas arrasen, o que sea excesivamente seco. ¿Defectos o características excesivamente acusadas?.

Esas características excesivamente acusadas, le dan un punto de originalidad y modernidad al vino, siempre y cuando estén ricos. Premisa básica y fundamental. 


Y Alidis crianza 2009 es puro terciopelo, blandito, pero sin ser pastosete. Fruta, astringencia justa, plátano, vainilla y peligrosamente ligero, dejando su rastro de taninos.


Muy bueno, un vino para abrir la puerta a gente que apostilla con un "no me des tinto, soy más de blanco". Tras probar Alidids probablemente cambien de parecer.


En resumen, muy ligero, goloso y sobre todo aterciopelado. Recomendable.


¿Dónde comprarlo? En este link.


12 de mayo de 2013

LEGARIS ROBLE 2011.



Hace un año en una comida con amigos nos dejamos recomendar, queríamos un vino afrutado, con matices pero sin mucha madera, algo fresco para disfrutar y, tras elegir otro, el sumiller nos señalo Legaris crianza acertando plenamente (no recuerdo la añada).

Ya eran varias las ocasiones en las que había pasado por delante del Legaris roble, sin encontrar oportunidad para coger una botella de la estantería y llevarla a casa. Es un vino que esta en la mayoría de las de las grandes superficies, con el riesgo que supone para la bodega que lo hayan tratado mal en su transporte y conservación, no dando para nada la talla, sin corresponderse con la realidad de lo que pretende el bodeguero.

Tras verlo en una estantería, oscura y apartada del mundanal ruido, con un poquito de polvo sobre sus hombros en la botella, ha sido hoy el día que me animado a catarlo. Un vino goloso (lo justo), con un punto de amargor, mucha fruta y un poco ácido, y un poquito de madera. Mejor que muchos de los crianzas que he tomado últimamente y estamos ante un tinto roble.

Vamos que me ha gustado por los 7,13€ que he pagado. Ha sabiendas que los sabios de los caldos, puedan ponerme de todos los colores, formas y tamaños. No es mi intención desdecir a nadie, ni sentar cátedra, pero si contar esos vinos que me han sabido buenos y los he disfrutado, que para eso los elaboran.


26 de diciembre de 2012

HABLA DEL SILENCIO 2010


Esta semana pasada, buscando que vino comprar para la cena de Nochebuena, tope con una referencia que hacía mucho tiempo quería degustar.  Un vino extremeño de bodegas habla, "HABLA DEL SILENCIO", añada del 2010. Es un proyecto que pretende crear vinos vanguardistas y que sean un referente en el mundo del lujo.

Un coupaje de 50% de syrah, 30% de Cabernet Sauvignon y 20% de tempranillo, con un diseño de etiqueta que llama la atención.

De colores muy vivos, con capa alta y en nariz aromas muy potentes de frutas rojas, cereza, mora y algo de pimienta que, tapaban totalmente un ligero olor a madera que, en ningún momento te avisan de lo que te espera en la boca.

Una carnosa y brutal explosión de fruta que persiste un buen rato, mucho rato. Nada más apurar el sorbo y reponerte del pelotazo de fruta, estas deseando llevarte la copa de nuevo a la boca. Lo reconozco, tengo debilidad por los vinos muy afrutados y, para algunos paladares más exigentes comentarán eso de excesiva fruta y tanino alto. Pero que te llene la boca, te pegue un subidón de fruta que te deja ko y aguante un buen rato como un campeón, me encanta.

A mi parecer un vino de los de "que rico esta esto", fácil de beber, muy arriesgado y que entra dentro de lo que ahora llaman vinos modernos. Y la verdad por 9,95 euros la botella está en una excelente calidad precio. Mañana cae una cajita para casa.