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13 de julio de 2012

Buffet del Hotel Blaumar **** de Salou

Estas vacaciones de Julio he disfrutado de unas merecidas vacaciones en el hotel Blaumar de Salou de cuatro estrellas y choca que realice un post sobre un buffet, en el que a priori el nivel gastronómico no es en general alto, a no ser que demos el salto a cinco estrellas o superior.

La calidad de la materia prima no es mala pero suele quedar en aceptable, los platos de aprovechamiento son habituales y las presentaciones no son muy atractivas junto a comensales que en muchas ocasiones rayan lo mal educado. Si a esto añadimos una persona celiaca el hecho de comer se complica enormente sin saber si lo que te están garantizando como "gluten free" lo es o no lo es.

Santí María y elperolas en la entrada del buffet


En el caso del buffet del hotel Blaumar con su responsable Santi María al frente de la cocina es todo lo contrario, partimos de que estamos hablando de un buffet pero en este caso TODOS los días y en TODAS las comidas y cenas que hemos acudido al comedor nos hemos encontrado con una gran parte muy cuidada en su ejecución y en la calidad del producto.

En una semana Santi María en su buffet, nos ha sorprendido con carpaccio de atún, tablas de quesos que incorporaban desde un provone hasta queso de cabra en aceite con hierbas, fideuas con un buen nivel, pizzas con masas e ingredientes mejores que muchos "ristorantes", cigalas, navajas y cangrejos a la plancha esperando al comensal para entrar al fuego, entre cuatro y cinco variedades de pan... añadamos un aperitivo a la entrada junto con un coctel, vino o sangría para completar la oferta.

Por otra parte la persona celiaca ha podido por una vez en mucho tiempo disfrutar de un menú variado y rico, que no solo incluía verduras, carnes y pescados a la plancha sino pasta, croquetas, canelones... lo que para el resto de personas es algo normal para un celiaco puede ser una verdadera odisea.

Todos los días el responsable de cocina traía personalmente el menú adaptado a celiacos dando la opción de que con un aviso al servicio de sala, lo cambiaban por otro plato.

Mil gracias desde este blog y que sirva para homenajear a profesionales como Santi María que sin ser grandes y mediaticos cocineros trabajan muy duro día a día para cuidar a sus comensales.

18 de mayo de 2012

Brocheta de pollo marinado con salsa de cebolla morada



Lo bueno de esta receta es que podéis dejarla marcada o casi lista el día anterior y hacerla en unos cinco minutillos, ideal para esos días con cierta prisa a la hora de comer o si os vienen amigos y buscáis algo informal.

He usado dos pechugas de pollo enteras sin filetear para dos personas, que cortaremos en tacos de unos dos centímetros de lado, más o menos, que no estamos haciendo cocina japonesa. Doce trozos salieron de las dos pechugas, a seis trozos por brocheta, dos brochetas por comensal.

En un bol, ensaladera, cuenco... NO metálico, prohibido porque el ácido del marinado lo puede atacar y se os fastidia el plato así que, o plástico, o loza o cerámica, ponéis el zumo de dos limones, el de una naranja, una cebolla morada picada, un puerro, tomillo, orégano, unas vueltas del molinillo de pimienta blanca, sal gorda (que no sal, gorda que alguien se puede sentir ofendida) y muy muy poca canela, el punto exótico. ¿Que os gusta más mediterráneo y sin sabores "raros"? quitáis la canela y os cortáis un poco en el uso del tomillo y del orégano, y le añadís el zumo de una lima.

Se sumergen los tacos de pollo en el marinado, y se pone una lámina de plástico transparente (que no film, que ya vale de tanto anglicismo) a piel, lo en vulgaris cocinillas quiere decir pegadito al pollo marinado. Y al frigo hasta la hora de la comida. En total, toda la noche y una mañana marinando.

El ácido de los cítricos hace su trabajo por la noche y el pollo sale prácticamente hecho como en los ceviches, os recomiendo que pongáis un par de tacos extra para el cocinero en el momento del marinado para probarlo antes de que pase por el fuego y esta muy, muy rico.

Se toma el palito de brocheta, se ponen los tacos, un chorrete de aceite de oliva virgen extra (AVOE) sobre la carmela muy, muy caliente y doramos las brochetas por fuera, por dentro el marinado ya se ha encargado de cocinar por nosotros.

Para la salsa de cebolla, otro poco de aceite de oliva, vertéis el marinado y dejar reducir hasta que la cebolla este "al dente" nada de guisarla, se mete en el vaso de la batidora, se bate, se cuela y listo. Le podéis llamar coulis de marinado de cebolla morada que queda muy sofisticado.

La presentación como se ve en la foto, las brochetas apiladas y dando volumen, y un vasito de chupito con la salsa para ir pasando los trozos de pollo conforme los sacamos de la brocheta. Para mi gusto, es un plato que hay que acompañar con una cerveza potente y con  mucho cuerpo, tostada o rubia, naparbier es muy buena opción.