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27 de mayo de 2013

PAN NATURE DE PANADERIAS TABERNA.


Una de cal y otra de arena. Seamos sinceros el pan, el pan de verdad, el bien realizado, con su miga, con su olorcito a levaduras, un pelín ácido, crujiente por fuera y blandito por dentro, horneado, en la ciudad de Pamplona esta herido de muerte.

Despachos de pan congelado, los hay a cientos. Panaderías poquitas, que por desgracia se pueden contar con los dedos de una mano.  Y lo peor de todo es que a los oriundos de Pamplona les esta mutando el gusto y no saben apreciar el buen pan. Y que nadie se ofenda. Baguettes chiclosas, panes a medio cocer, barras que por la tarde parecen el garrote de la sota de bastos, chapatas en donde se pueden juntar los extremos y no se parten...

Y es aquí donde tengo un doble sentimiento de amor/odio por el pan nature de panaderías Taberna, es de los únicos, por no decir el único Pan que venden y, solo en unos poquitos despachos de pan congelado. Amor porque se trata de un pan en condiciones, Pan con mayusculas. Y odio por todo el daño que le han hecho a la panadería tradicional, con la invasión del pan congelado.

No quiero seguir, no vaya a ser que me meta en camisa de once varas que me lleve a lugares peligrosos. Comprar Pan, Pan de verdad, aguanta perfectamente hasta el día siguiente, se come y aprovecha hasta la última migaja, cunde bastante más, es más sabroso, tiene poder saciante y esta cojonudo.

!!!Buscar una panadería cerca de vuestra casa y comprar Pan¡¡¡ 
Antes de que sea demasiado tarde y la cierren para siempre

11 de febrero de 2013

SENYOR PARELLADA en BARCELONA


Fin de semana en Barcelona en el que acudimos a un restaurante de comida tradicional Catalana. Senyor Parellada, en  el Carrer de L'Argenteria número 37 del barrio del Born. Local con un ambiente que invita a una velada tranquila, por su decoración colonial con toques atrevidos, por el color rojo como elemento principal en todo el local que se estructura en dos plantas, por el uniforme del personal... todo te lleva a una cena tranquila y agradable charla (la compañía también es vital). Cenamos en una zona apartada por un biombo que nos permitió departir sin molestar a comensales contiguos, todo un detalle.

Pedimos un pica-pica central de seis platos, un plato principal, postre y café. El servicio muy atento, con algunos fallos, muy menores, y en todo momento atendían con la diligencia necesaria, dando aclaraciones pertinentes a lo que se preguntaba. Un jefe por planta y un jefe de sala general completaban el plantel.





Pan de muy buena calidad, con su punto ácido, miga esponjosa y corteza crujiente, excelente.





Tosta con setas de temporada, y aceite ¿trufado ligeramente?. Las setas frescas y de tres tipos, muy ricas, quizás un abuso en la tosta de pan que era grande para la cantidad de setas que acompañaba.





Gambas a la plancha. En su punto, perfectamente ejecutadas y de una calidad excepcional, sin duda la estrella de la noche, todo un disfrute.




Croquetas de jamón, recomendadas por la casa. Sin la cobertura de pan rallado, sino con yema de huevo, la masa melosa y muy rica. Al estar sin el rebozo tradicional pierden el punto crujiente, pero ganan en sabor al no retener tanto aceite de la fritura.




Pasamos a los platos principales. Steak de bonito al punto. Buen producto, tratado correctamente. En la guarnición el espárrago al dente, con una zanahoria y cebolleta prescindibles, con varios espárragos mucho mejor. Rico.


Troncho de merluza. Maestría en su ejecución digna de un buen asador del Norte, una lámina de patata confitada con verduras, daba un toque de originalidad al plato que se agradece.



Dorada a la brasa. Crujiente por fuera y carne en su punto por dentro. Magnífica. La guarnición compuesta por patatas en gajo, berenjena, espárrago triguero, y chips de calçots. Las verduras en tempura. Excesiva para el tamaño de la dorada. No se puede acompañar un pescado tan bien realizado con tanta guarnición para que el plato sea generoso. Chips muy ricos, berenjena correcta y espárrago de nuevo excepcional.


Canelones, una de las especialidades de la casa.


Pulpo con patatas rotas y aceite de ñora. La patata esponjada, el aceite aromatizado con las ñoras y de nuevo un producto de muy buena calidad en su punto.



Los postres. Sorbete de limón, mas un granizado que un sorbete, sin mucha acidez. Correcto.



Crema catalana. Melosa, sin excesivo dulzor y no abusando de la capa de caramelo por encima. 
Muy rica.


Postre especialidad de la casa. Caramelo de fondo, bloque de turrón helado, y la misma realización de la crema catalana por encima. Sin complicaciones y muy agradable, sin abusar de dulce que acaba saturando al comensal para que le quede sensación de hartazgo.


Tarta de queso. En su punto. Es un plato sencillo que en pocos sitios ejecutan de tal forma que lo recuerdes. Detalles de clasicismo en la vajilla y en el toque de nata. Bonito guiño.




Un tinto roble, muy agradable. Cada vez me voy acercando más a cosecheros y buenos tintos roble con una relación excepcional respecto a lo que ofrecen. ¿es solo mía la sensación de que algunos vinos no pueden pedir 25-30€ para lo que son?





Y cerramos con la cuenta. Para una mesa de diez, con seis platos para compartir, un plato principal, postre y café con tres botellas de tinto roble, 331,27€.

En resumen producto excepcional bien tratado, servicio agradable, bonita decoración y una muy buena relación precio. Todo un exponente de como es la cocina tradicional  Catalana, sin miramientos y al núcleo, de esos lugares que acabas volviendo a comer y disfrutar de un buen vino junto con un amigo. Hacen las cosas bien, con oficio. Un buen restaurante de los de antaño que están de nuevo en liza. ¿Quien dijo que en algún momento han estado demodé?