Mostrando entradas con la etiqueta ribera del Duero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ribera del Duero. Mostrar todas las entradas

20 de octubre de 2016

ACRATA 2014 DE BODEGAS KIRIOS DE ADRADA.


Un vino anarcadinámico, ecológico,
¡y de garnacha!



Acrata 2014 de Kirios de Adrada
Ácrata 2014 de Kirios de Adrada




La bodega Kirios de Adrada tiene una colección de vinos para cada una de las cuatro estaciones del año. Cuatro vinos que rinden homenaje a cuatro variedades de uva excepcionales. Para la primavera han utilizado el Albillo blanco, Bobal para el verano, garnacha tinta para el otoño y monastrell para el invierno. Un vino cultivado en Ribera de Duero como vino de la tierra de Castilla y León de agricultura ecológica y biodinámica.

Hasta aquí lo que nos cuenta la bodega a través de su página web corporativa. Etiqueta con relieve y grabados dorados, etiqueta de postín. Capsula mixta y una botella no imponente pero importante. Y es cuando te asaltan las dudas. ¿Ecológico? ¿biodinámico? ¿variedad excepcional?...una variedad puede ser excepcional pero hay que trabajarla bien.

Es la tierra junto con el clima los que realizan el trabajo de fondo que después el bodeguero y el enólogo la llevan a la excelencia. Para rematar garnacha. Una uva que suele ser expresión de vinos sin término medio. De nombre ácrata, así que prejuicios en mano un vino con nombre anárquico, de etiqueta elegante en botella chula, ecológico y biodinámico, me permitan que me ponga en guardia.

Ácrata cae en la copa y es turbio, con un profundo color ciruela y un ribete frambuesa, que deja una lágrima muy pronunciada. Y te da un puñetazo de frambuesas, de arándanos a raudales en la nariz, como esas garnachas maleducadas que son pura expresión de la garnacha.

En la boca se despliega untuoso, aterciopelado y un punto dulzón, golosote y sigue dando coletazos de fruta a lo salvaje con un profundo retrogusto final a pimenta blanca.

Y pones cara con una sonrisa estúpida diciendo que no volverás a poner los prejuicios en otra cata. Ácrata no es lo que pensabas, sino una garnacha en cuerpo de un buen tinto.






Escrito por EL PEROLAS
Me gusta comer bien, beber mejor, disfrutar de una buena conversación sobre gastronomía, cocinar y, gozar del trabajo de un sinfín de profesionales que con su esfuerzo, ilusión, empeño, sinceridad y saber hacer crean el segundo de los mejores placeres que podemos disfrutar.
Intento, con la ayuda de muchos, contar "tal cual" sin trampatojos, acritud ni prejuicios, el OFICIO de todas esas PERSONAS.Espero hacer muchos amigos por el camino, que comience el espectáculo.



11 de junio de 2015

MARTIN BERDUGO CRIANZA 2010



¡Marchando dos cajitas para la bodega!







En esto de los vinos se puede invertir, no como una inversión financiera al uso. Que también. Para ello están determinadas referencias de añadas míticas. No es el caso de Martín Berdugo Crianza 2010. Un vino eminentemente Mediterráneo, oscuro, frutal y carnoso; así que dado los tiempos que corren el disfrute lo tienes garantizado.

No se si tienes bodega, aquí el que escribe tampoco. En mi caso un trastero convenientemente acondicionado en humedad y temperatura por leales amigos que saben de menesteres técnicos, hace las veces de bodega. Y como buena bodega de vez en cuando hay que invertir en ella, e invertir no es una cuestión baladí. Dos o tres cajitas de vino comprado y guardado celosamente para que termine de evolucionar en botella, puede convertirse en todo un fiasco cuando al quitar el primero de los corchos de la inversión, descubres que te has equivocado. Para ello hay un par de normas básicas y una de ellas es que encontremos algo de acidez en “la inversión” y, como no que el disfrute a futuro este asegurado.

En esto segundo este vino cumple con creces, con una relación calidad/precio/placer incuestionable. Es un vino de capa alta, con una lágrima muy pronunciada y con un profundo aroma en nariz a mora. Y me puedes decir que soy un poco especial o raro, pero el día de su cata, en nariz la sensación era la misma que, cuando al hacer una buena chuletonada, entras en la cocina, respiras ese olor “carnoso” y, salivas. Si a eso le sumamos que es bastante goloso y los aromas que aporta la madera que tanto gustan por Ribera del Duero, están pero no son, tienes ante ti un ribera diferente como pregona la bodega Martín Berdugo.

Y lo mejor es al final cuando, descubres que le queda recorrido, que dentro de dos o tres añitos en botella promete perder cierto punto nervioso para aplacarse. Es el momento de preguntar el precio y descubrir que una o dos cajitas pasarán a convertirse en inversión y engrosar la colección de la bodega.



15 de mayo de 2015

ALIDIS CRIANZA 2009


Un vino para los que dicen

"no me des tinto que soy de blancos"






Esta vez voy con un vino tinto con denominación de origen Ribera del Duero, de 2009. Alidis Crianza de bodegas Mambrilla.

Pero antes de arrancar con el vino en cuestión, me vas a permitir que plantee un pensamiento en voz alta que, me sirva para contar las sensaciones que este vino transmite.


Ya sabes que no soy aficionado ni defensor de, realizar catas técnicas, ya lo has podido leer en entradas anteriores.


Últimamente tengo la sensación de que los vinos tintos de por aquí, los de sin salir al extranjero, son muy alcohólicos por, "las exigencias del mercado".


No solo este Alidis que si mal no recuerdo rondaba los 14º, sino que la mayoría hacen gala de graduaciones que apuntan a lo alto.


Quizás los que saben mucho de esto de los vinos y, no es mi caso (solo se de los vinos que bebo), vean una graduación alta como un defecto. Defectos como que un vino sea exageradamente frutal o, que los aromas aportados por las cubas arrasen, o que sea excesivamente seco. ¿Defectos o características excesivamente acusadas?.

Esas características excesivamente acusadas, le dan un punto de originalidad y modernidad al vino, siempre y cuando estén ricos. Premisa básica y fundamental. 


Y Alidis crianza 2009 es puro terciopelo, blandito, pero sin ser pastosete. Fruta, astringencia justa, plátano, vainilla y peligrosamente ligero, dejando su rastro de taninos.


Muy bueno, un vino para abrir la puerta a gente que apostilla con un "no me des tinto, soy más de blanco". Tras probar Alidids probablemente cambien de parecer.


En resumen, muy ligero, goloso y sobre todo aterciopelado. Recomendable.


¿Dónde comprarlo? En este link.


12 de mayo de 2013

LEGARIS ROBLE 2011.



Hace un año en una comida con amigos nos dejamos recomendar, queríamos un vino afrutado, con matices pero sin mucha madera, algo fresco para disfrutar y, tras elegir otro, el sumiller nos señalo Legaris crianza acertando plenamente (no recuerdo la añada).

Ya eran varias las ocasiones en las que había pasado por delante del Legaris roble, sin encontrar oportunidad para coger una botella de la estantería y llevarla a casa. Es un vino que esta en la mayoría de las de las grandes superficies, con el riesgo que supone para la bodega que lo hayan tratado mal en su transporte y conservación, no dando para nada la talla, sin corresponderse con la realidad de lo que pretende el bodeguero.

Tras verlo en una estantería, oscura y apartada del mundanal ruido, con un poquito de polvo sobre sus hombros en la botella, ha sido hoy el día que me animado a catarlo. Un vino goloso (lo justo), con un punto de amargor, mucha fruta y un poco ácido, y un poquito de madera. Mejor que muchos de los crianzas que he tomado últimamente y estamos ante un tinto roble.

Vamos que me ha gustado por los 7,13€ que he pagado. Ha sabiendas que los sabios de los caldos, puedan ponerme de todos los colores, formas y tamaños. No es mi intención desdecir a nadie, ni sentar cátedra, pero si contar esos vinos que me han sabido buenos y los he disfrutado, que para eso los elaboran.