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14 de julio de 2013

RESTAURANTE ARENA DE SALOU

Este restaurante lo visite hara tal día como hoy un año. Me hubiera gustado revisitarlo, pero en este último viaje por tierras Tarraconenses no ha sido posible. Si que me he acercado a tomar en su terraza una cervecita y de paso pedir la carta viendo que se ha actualizado, manteniendo platos que son bien recibidos por la clientela que, deben mantenerse. Conforma la oferta hostelera del hotel Blaumar en la calle Joan Miarnau Ciurana 4 de Salou a escasos metros del paseo marítimo, con entidad propia y abierto al público, atiende a celíacos y dispone de servicio de guardería si se está alojado en el hotel.

Esta vez no hay foto final con la cuenta, dado el tiempo que ha pasado. Gracias a las notas que tome he recordado lo que comí, buena señal. Los precios son similares al año pasado, entre 25-35 euros por persona con un primero, segundo, postre y bodega. Una terraza muy cuidada, suelos de madera, velitas, música agradable de fondo, flores, palmeras, luces en su justa medida...muchos detalles que hacen que cenar en la terraza sea muy agradable. Un oasis en el bullicio de la zona, que esta creando escuela, en la zona empiezan a verse iniciativas similares.


Aperitivo, unas aceitunas y patatas fritas. Muy playero.


El carro de los postres. Un detalle que sorprende, con calidad a primera vista y mucha variedad.



Carpaccio de bacalao ahumado con frutos secos y vinagreta de balsamico. Juego con el crujiente y refrigerado lo suficiente pensando en el calor.


Ensalada de pasta y verde con langostinos y salmón. Una ensalada al uso, el salmón de calidad pero excesivamente grueso.


Detalles en el servicio del pan. Crackers, pan tostado muy fino y un bollo con pasas.




Hamburguesa. Con hongos, patata panadera y tomate asado, conjunto muy sabroso y muy acertado napar con un fondo de carne.



Pulpo a al parrilla, patata confitada y salsa romescu. Profundo sabor a brasa y excelente textura.


Milhojas de arroz con leche. Capas de arroz con tejas muy finas, delicado, teniendo en cuenta que el elemento principal es un arroz con leche.



Crema catalana a nuestra manera. En mousse con una fina capa de caramelo, láminas de chocolate amargo, salsa toffe decorando con acompañamiento de frambuesas y moras. La textura aligera la pesadez del postre típico catalán, más salsa de toffe a modo de cama seria excelente.


Un oasis de buen hacer en el servicio y en los platos. Demostrando que en un lugar de playa se pueden hacer las cosas muy bien a un precio muy competitivo y, similar a otras ofertas "playeras". Alegría al descubrir que cerca del restaurante Arena, hay un segundo establecimiento con un planteamiento similar. Va cundiendo ejemplo. Buen lugar para una cena agradable y acabar con una copa en su cuidada terraza. Totalmente recomendable.


11 de febrero de 2013

SENYOR PARELLADA en BARCELONA


Fin de semana en Barcelona en el que acudimos a un restaurante de comida tradicional Catalana. Senyor Parellada, en  el Carrer de L'Argenteria número 37 del barrio del Born. Local con un ambiente que invita a una velada tranquila, por su decoración colonial con toques atrevidos, por el color rojo como elemento principal en todo el local que se estructura en dos plantas, por el uniforme del personal... todo te lleva a una cena tranquila y agradable charla (la compañía también es vital). Cenamos en una zona apartada por un biombo que nos permitió departir sin molestar a comensales contiguos, todo un detalle.

Pedimos un pica-pica central de seis platos, un plato principal, postre y café. El servicio muy atento, con algunos fallos, muy menores, y en todo momento atendían con la diligencia necesaria, dando aclaraciones pertinentes a lo que se preguntaba. Un jefe por planta y un jefe de sala general completaban el plantel.





Pan de muy buena calidad, con su punto ácido, miga esponjosa y corteza crujiente, excelente.





Tosta con setas de temporada, y aceite ¿trufado ligeramente?. Las setas frescas y de tres tipos, muy ricas, quizás un abuso en la tosta de pan que era grande para la cantidad de setas que acompañaba.





Gambas a la plancha. En su punto, perfectamente ejecutadas y de una calidad excepcional, sin duda la estrella de la noche, todo un disfrute.




Croquetas de jamón, recomendadas por la casa. Sin la cobertura de pan rallado, sino con yema de huevo, la masa melosa y muy rica. Al estar sin el rebozo tradicional pierden el punto crujiente, pero ganan en sabor al no retener tanto aceite de la fritura.




Pasamos a los platos principales. Steak de bonito al punto. Buen producto, tratado correctamente. En la guarnición el espárrago al dente, con una zanahoria y cebolleta prescindibles, con varios espárragos mucho mejor. Rico.


Troncho de merluza. Maestría en su ejecución digna de un buen asador del Norte, una lámina de patata confitada con verduras, daba un toque de originalidad al plato que se agradece.



Dorada a la brasa. Crujiente por fuera y carne en su punto por dentro. Magnífica. La guarnición compuesta por patatas en gajo, berenjena, espárrago triguero, y chips de calçots. Las verduras en tempura. Excesiva para el tamaño de la dorada. No se puede acompañar un pescado tan bien realizado con tanta guarnición para que el plato sea generoso. Chips muy ricos, berenjena correcta y espárrago de nuevo excepcional.


Canelones, una de las especialidades de la casa.


Pulpo con patatas rotas y aceite de ñora. La patata esponjada, el aceite aromatizado con las ñoras y de nuevo un producto de muy buena calidad en su punto.



Los postres. Sorbete de limón, mas un granizado que un sorbete, sin mucha acidez. Correcto.



Crema catalana. Melosa, sin excesivo dulzor y no abusando de la capa de caramelo por encima. 
Muy rica.


Postre especialidad de la casa. Caramelo de fondo, bloque de turrón helado, y la misma realización de la crema catalana por encima. Sin complicaciones y muy agradable, sin abusar de dulce que acaba saturando al comensal para que le quede sensación de hartazgo.


Tarta de queso. En su punto. Es un plato sencillo que en pocos sitios ejecutan de tal forma que lo recuerdes. Detalles de clasicismo en la vajilla y en el toque de nata. Bonito guiño.




Un tinto roble, muy agradable. Cada vez me voy acercando más a cosecheros y buenos tintos roble con una relación excepcional respecto a lo que ofrecen. ¿es solo mía la sensación de que algunos vinos no pueden pedir 25-30€ para lo que son?





Y cerramos con la cuenta. Para una mesa de diez, con seis platos para compartir, un plato principal, postre y café con tres botellas de tinto roble, 331,27€.

En resumen producto excepcional bien tratado, servicio agradable, bonita decoración y una muy buena relación precio. Todo un exponente de como es la cocina tradicional  Catalana, sin miramientos y al núcleo, de esos lugares que acabas volviendo a comer y disfrutar de un buen vino junto con un amigo. Hacen las cosas bien, con oficio. Un buen restaurante de los de antaño que están de nuevo en liza. ¿Quien dijo que en algún momento han estado demodé?